Agresión en Murcia o cómo hacer culpable a la víctima


Por Yolanda Couceiro Morin | En RamblaLibre |

Mientras aún se mantienen en nuestras retinas las imágenes de la brutal agresión protagonizada por 10 o 12 izquierdistas sobre una chica en Murcia, los medios han comenzado a digerir la realidad de lo sucedido e inmediatamente han intentado convertir a la víctima en culpable.

Lo que vemos en las imágenes no cuenta, la paliza no es demasiado importante, que una mujer sea agredida por varios hombres y pateada cuando se encuentra en el suelo parece no ser lo suficientemente grave como para condenar sin paliativos la agresión. Inmediatamente, la máquina de las noticias falsas ha comenzado a rugir y escupir mentiras o medias verdade aderezadas con ese típico lenguaje plagado de ‘palabras policía’ que tanto conocemos: facha, nazi, españolaza…

La muchacha, más allá de cualquier ideología que pudiera tener, era en aquel momento una mujer indefensa y agredida por ese heteropatriarcado que la izquierda dice odiar tanto. Eran sus valientes hombretones ‘antifas’ los que, pasándose por el forro los preceptos que teóricamente dicen defender, pateaban uno tras otro, como en una de esas violaciones ‘taharrush’ tan de moda en Europa, a la mujer.

Da igual, desde los medios radicales de izquierda se ha construido inmediatamente una realidad paralela, sin una sola prueba, para justificar lo sucedido: era nazi, pegaba a homosexuales e inmigrantes, se relacionaba con lo peorcito de Murcia… vamos, que no la han culpado de asesinar a John Lennon porque ya pillaron al culpable en su momento. Pero lo cierto es que la chica en cuestión carece de antecedentes penales, nunca ha sido detenida y no existe condena o sentencia que la vincule o relacione con la participación en ningún tipo de delito.


La justificación de la agresión por parte de la izquierda no debería dejarnos tranquilos. Los nietos de aquellos que torturaban en las checas y mataban de mil en mil en cualquier descampado de España, han adquirido los mismo vicios y hábitos que sus predecesores, añadiendo a sus formas la capacidad de maniobra que les ofrece la superioridad moral e ideológoca que les ha otorgado la clase política dominante apoyada en los medios de las falsas noticias. Si el caso hubiera sido al contrario, 10 nazis pegando a un pobre antisistema, la noticia hubiera abierto todos los informativos de las cadenas de televisión durante 15 días. Hubieran repetido las imágenes tantas veces que cualquier española sentiría dolor físico al ver cada patada, como si fuera ella misma la agredida.

Es la doble vara de medir que soportamos en este país: de los cuatro años de Blanquerna por gritar “Cataluña es España” a la impunidad de la izquierda.

Y todo esto sin entrar a valorar el silencio cobarde de la derecha.

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