Alemania restó importancia a la amenaza de los yihadistas que se hacen pasar por migrantes

Por Soeren Kern | 

Los líderes políticos y responsables de la seguridad nacional de Alemania sabían que los yihadistas del Estado Islámico estaban entrando en Europa haciéndose pasar por migrantes, pero minimizaron varias veces la importancia de la amenaza, supuestamente para evitar alimentar sentimientos contra la inmigración, según ha destapado una televisión pública alemana.

Las autoridades alemanas sabían ya en marzo de 2015 –seis meses antes de que la canciller, Angela Merkel, abriera las fronteras alemanas a más de un millón de migrantes del mundo musulmán– que los yihadistas se estaban haciendo pasar por migrantes, según Report München (Informe Múnich), un programa de periodismo de investigación emitido por la televisión pública ARD el 17 de enero.
Más de 400 migrantes que entraron en Alemania como solicitantes de asilo en 2015 y 2016 están siendo ahora investigados por posibles vínculos con el terrorismo islámico, según la Oficina Federal de Investigación Criminal (Bundeskriminalamt o BKA).

Esas revelaciones se han producido en medio de las críticas al presidente de EEUU, Donald J. Trump, por sus planes de suspender la inmigración de algunos países concretos hasta que se disponga de mecanismos adecuados para vetar la entrada a Estados Unidos. La experiencia alemana con los yihadistas que se hacen pasar por migrantes sirve como caso de estudio sobre los errores que otros países pueden evitar.

Basándose en documentos filtrados y entrevistas con informadores, Report München reveló que las autoridades alemanas sabían ya en 2015 que Walid Salihi, sirio de 18 años que solicitó el asilo en Alemania en 2014, estaba reclutando para el Estado Islámico en su centro de acogida en Recklinghausen, y que sin embargo no hicieron nada. Unos seis meses después, el registro del lugar donde se alojaba Salihi dio lugar a un tiroteo. Salihi no fue deportado.

Se supo después que entre 2011 y 2015 Salihi había usado siete nombres distintos para solicitar asilo no solo en Alemania, sino también en Austria, Italia, Rumanía, Suecia y Suiza. También había sido acusado en varios países de diferentes delitos, entre ellos agresiones físicas, robo y posesión de armas.

En febrero de 2014, por ejemplo, Salihi fue arrestado por agredir sexualmente a varias mujeres en una discoteca de Colonia. Ese mismo mes, agredió físicamente a un sin techo, atacó a un transeúnte e intentó estrangular a otro residente en su centro de acogida. La policía rastreó su teléfono móvil situándolo en el centro de Colonia el 31 de diciembre de 2015, cuando cientos de alemanas fueron agredidas sexualmente por turbas de migrantes musulmanes.

El 7 de enero de 2016, Salihi irrumpió en una comisaría del 18º distrito de París gritando "Alá Akbar". Portaba un cuchillo de carnicero, una bandera del Estado Islámico y lo que parecía ser un cinturón explosivo. La policía abrió fuego y lo mató.

Un excompañero de habitación describió a Salihi: "Era muy agresivo, especialmente en lo tocante a la religión. Para él, ningún creyente valía nada y todos tenían que morir".

Salihi no fue un caso aislado. Según Report München, a principios de 2015 las agencias de inteligencia estadounidenses advirtieron a las autoridades alemanas de que los yihadistas del Estado Islámico que se hacían pasar por migrantes estaban abriéndose paso a través del sur de Europa con el objetivo de llegar a Alemania.

Las advertencias, sin embargo, fueron ignoradas, y en el verano de 2015 las autoridades alemanas permitieron que miles de migrantes, muchos de ellos sin documentación, entraran en Alemania sin pasar un control de seguridad.

En aquel momento, los principales expertos alemanes en seguridad insistieron en que el Estado Islámico no iba a enviar yihadistas a Europa. En octubre de 2015, por ejemplo, Holger Münch, presidente de la Oficina Federal de Investigación Criminal, dijo: "No hemos visto ni un solo caso confirmado de miembros de una organización terrorista de Siria o Irak que hayan venido a Alemania con el fin específico de cometer atentados".

Münch dijo también: "Teniendo en cuenta los riesgos de venir a Alemania a través del mar Mediterráneo, creo que hay maneras más sencillas de llegar aquí si son esos tus planes; no hace falta una oleada de refugiados".

Gerhard Schindler, presidente del Servicio Federal de Inteligencia (Bundesnachrichtendienstdijo: "Es improbable que los terroristas utilicen la peligrosa ruta marítima del Mediterráneo para llegar a Europa".
El politólogo alemán Peter Neumann, director del Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización y la Violencia Política de King's College, en Londres, dijo:
No hay ni rastro de evidencia –de evidencia demostrada– de que un simpatizante del Estado Islámico haya entrado ilegalmente en Europa. Hay aún menos evidencias de que esta haya sido una estrategia activa del Estado Islámico. Es importante que los políticos no expresen sus propias opiniones, reforzando los miedos de la población.
Neumann también dijo:
En las últimas semanas ha habido una serie de vídeos del Estado Islámico que dejaban bastante claro que los seguidores del Estado Islámico seguirían en el Estado Islámico y que no tratarían de emigrar, y que esta estrategia de infiltración activa, de la que a veces se habla, es inexistente.
Menos de un mes después, el 13 de noviembre de 2015, yihadistas del Estado Islámico, de los cuales la mayoría habían entrado en Europa haciéndose pasar por migrantes, cometieron la cadena de atentados en París donde murieron 137 personas y casi 400 resultaron heridas.


El 19 de julio de 2016, un solicitante de asilo afgano de 17 años hirió de gravedad a cinco personas en un tren en Alemania mientras gritaba "¡Alá es grande!". A la izquierda, se le ve en un vídeo del Estado Islámico diciendo: "En el nombre de Alá, soy un soldado del Califato y voy a lanzar una operación de martirio en Alemania (...) Os mataré en vuestros hogares y en vuestras calles". A la derecha, el cuerpo del atacante es retirado del lugar en que la Policía lo abatió después de que arremetiera contra los agentes con un hacha.

En 2016, se empezó a poner el foco en la verdadera escala del problema alemán con los yihadistas que se hacen pasar por migrantes:
  • 4 de febrero. La policía alemana arrestó a cuatro miembros de una célula que se disponía a atentar en Berlín. El cabecilla –un argelino de 35 años que se alojaba en un centro para refugiados de Attendorn con su mujer y sus dos hijos– se hizo pasar por un solicitante de asilo de Siria. Se reportó que había recibido formación militar del Estado Islámico.
  • 5 de febrero. Hans-Georg Maassen, jefe de la agencia nacional de inteligencia alemana, BfV, reveló que más de 100 combatientes del Estado Islámico podrían estar viviendo en Alemania como refugiados; se tenía la constancia de que algunos habían entrado en el país con pasaportes falsos o robados.
  • 8 de febrero. La policía alemana arrestó a un presunto líder del Estado Islámico que vivía en un centro de refugiados en Sankt Johann. El yihadista de 32 años, haciéndose pasar por un solicitante de asilo sirio, entró en Alemania en otoño de 2015.
  • 29 de febrero. Las autoridades alemanas admitieron haber perdido la pista de unos 130.000 migrantes que habían entrado en el país en 2015. Esto generó preocupaciones acerca de que entre los migrantes no controlados pudiera haber yihadistas que hubiesen entrado en el país haciéndose pasar por refugiados.
  • 2 de junio. La policía alemana arrestó a tres sospechosos de pertenecer al Estado Islámico de Siria, con el propósito de atentar en Düsseldorf.
  • 3 de junio. El jefe del sindicato de la policía alemana, Rainer Wendt, dijo que los recortes de presupuesto en el sector público imposibilitaban vetar a todos los migrantes que entraban en Alemania. Estaba respondiendo a las demandas de que todos los migrantes pasaran controles de seguridad inmediatos.
  • 19 de julio. Un solicitante de asilo afgano de 17 años, blandiendo un hacha y gritando "Alá Akbar", hirió gravemente a cinco personas en un tren en Wurzburgo. La policía disparó y mató al agresor después de que cargara contra ellos con el hacha. El adolescente había sido alojado con una familia de acogida sólo dos semanas antes del ataque, como recompensa por su "buena integración".
  • 24 de julio. Mohamed Dalil, migrante sirio de 27 años cuya solicitud de asilo fue denegada, hirió a 15 personas cuando se voló en un concierto en Ansbach. El atentado suicida fue el primero en Alemania atribuido al Estado Islámico.
  • 25 de julio. La Policía Criminal Federal reveló que más de 400 migrantes que habían entrado en Alemania como solicitantes de asilo en 2015 y 2016 estaban siendo investigados por posibles vínculos con el Estado Islámico.
  • 13 de septiembre. La policía arrestó a tres yihadistas sirios en Schleswig-Holstein y la Baja Sajonia. Los fiscales dijeron que los tres habían llegado a Alemania en noviembre de 2015 haciéndose pasar por migrantes y con la intención de "ejecutar una orden dictada previamente por el Estado Islámico o esperar nuevas instrucciones".
  • 17 de septiembre. El ministro de Interior de Baviera, Joachim Herrmann, acusó a la Oficina Federal para la Migración y los Refugiados (BAMF) de no localizar y eliminar las posiblemente decenas de miles de pasaportes falsos. Muchos migrantes que entraron en Europa como sirios son, en realidad, de otro país de origen. Casi el 40 % de los marroquíes que entraron en Grecia se presentaron falsamente como sirios, según un estudio.
  • 10 de octubre. El BAMF permitió a sabiendas que más de 2.000 solicitantes de asilo con pasaportes falsos entraran en Alemania.
  • 27 de octubre. Varios fiscales acusaron a Shaas Al-M, yihadista sirio de 19 años que llegó a Alemania haciéndose pasar por refugiado, de planear atentar contra lugares turísticos en Berlín, incluida la Puerta de Brandemburgo y el Reigchstag, en nombre del Estado Islámico.
  • 19 de diciembre. Al menos doce personas fueron asesinadas y decenas heridas después de que un cambión embistiera contra un mercado navideño en Berlín. El principal sospechoso del ataque era Anis Amri, migrante tunecino de 23 años que había llegado a Alemania en julio de 2015 y solicitado el asilo en abril de 2016. Aunque la solicitud de asilo de Amri fue denegada en junio de 2016, no fue deportado porque no tenía un pasaporte válido.
El 5 de enero de 2017, se supo que Amri había utilizado al menos 14 identidades diferentes, de las que se valía para acceder a prestaciones sociales bajo distintos nombres en varios municipios.
Esta fue la conclusión del politólogo alemán Rudolf van Hüllen:
Probablemente nos hemos olvidado de tener en cuenta qué son capaces de hacer, y cómo piensan, oponentes políticos como el Estado Islámico. No hemos intentado entender su mentalidad, y por lo tanto hemos pasado por alto el hecho de que para el Estado Islámico era una opción evidente utilizar las seguras rutas de refugiados. Es algo bastante lógico.
Soeren Kern es analista de política europea para el Instituto Gatestone en Nueva York. Síguelo en Facebook y en Twitter. Su primer libro, Global Fire, estará a la venta en 2016.

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