Por Yolanda Couciero Morin |

A la tendencia cada vez más generalizada por parte de los medios mainstream de aderezar sus informativos con noticias falsas o burdamente manipuladas, se suma la permisividad con algunos ‘progres’ de salón que recitan a las órdenes de sus amos.

Lo vemos y escuchamos cada día en los espacios informativos y en las tertulias. Los periodistas rara vez hacen periodismo y cuentan cosas. Ahora hacen política o directamente el panoli. Ana Rosa Quintana es un claro ejemplo de ello, y se lo permiten a pesar de haber demostrado en innumerables ocasiones su manifiesta incapacidad para aplicar inteligencia a las cosas.

En el año 2000 se retiró por plagio su libro ‘Sabor a hiel’ [1]. Quintana utilizó fragmentos de ‘Mujeres de ojos grandes’ de Ángeles Mastreta en varios capítulos del libro. El escándalo duró poco. Lo que para cualquier otra persona hubiera representado el ostracismo de por vida, para Quintana significó un apurillo que inmediatamente olvidó para pasar a poner en marcha una productora de éxito, Cuarzo. También la Revista AR.

En televisión ha dejado claro su nivel periodístico en diversas ocasiones. Desde aquel programa en el que comentó ‘¿Cual es el hábitat de un gay, Chueca?’ [2], hasta aquel otro en el que apuntó maneras racistas y preguntó en directo, por no tener un polígrafo en su programa, “¿Es que somos negros?” [3].

Pero estos deslices homófobos y racistas parecen no haber menoscabado su credibilidad en absoluto. Sigue, año tras año, conduciendo programas de todo pelaje con el beneplácito de las grandes empresas de comunicación.

Ahora, en Tele5, presenta el programa matinal de la cadena. Y ha sido aquí donde nos ha escupido su última lección de periodismo.

Durante una información sobre la brutal agresión que sufrió una chica en Murcia a manos de unos 10 izquierdistas, la periodista no dudó en afirmar: “A mí me parece bien que le hayan partido la cara” [4].

La frase es de una brutalidad pasmosa. Es la hipocresía progresista hecha televisión. Es la doble vara de medir. Es el país que tenemos, Expaña.

En un país normal, en una situación normal, la famosa frasecita le hubiera costado el puesto a la presentadora, como mínimo, y la condena unánime de todas las fuerzas políticas de este santo país. Pero no será así. En España se permite todo y de todo a los ‘progres’, incluso la apología de la violencia, mientras a otros se les encarcela por gritar ‘Cataluña es España’.

La campaña mediática que ha tenido que soportar la chica agredida en Murcia ha sido miserable, entre la burla de unos y la canalla justificación de otros. Parece que su supuesta ideología fuera motivo más que suficiente para apalizarla entre 10. Sería algo así como justificar la agresión a un ama de casa porque votase al Partido Comunista. Un sinsentido que los ‘progres’ dan por bueno cuando la agredida piensa de forma diferente.

Así y todo, Ana Rosa Quintana habrá dormido tranquila, o no. ¿Quién sabe cuál será la ideología de sus mellizos?. Quizás su forma de pensar y ver la realidad que padecemos sea alternativa. Quizás hasta les guste Trump. ¿Justificaría su propia madre, la ínclita Ana Rosa, que los apaleasen por pensar diferente?

[1] http://elpais.com/diario/2000/10/17/cultura/971733601_850215.html

[2]http://www.bolsamania.com/noticias/tv-series-cine/ana-rosa-quintana-cual-es-el-habitat-de-un-gay-chueca–1041577.html

[3]https://www.youtube.com/watch?v=QGwgRFnpOno

[4]http://www.marca.com/tiramillas/actualidad/2017/02/01/5891c060268e3e054a8b4609.html

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