Toda la verdad sobre el falso feminismo contra Trump


Por Yolanda Couciero Morin | Publicado originalmente en Rambla Libre |

El pasado 20 de enero una mujer era sacada a la fuerza de su hogar y apaleada públicamente en Afganistán. Su crimen: salir sola de casa, sin su marido. Al mismo tiempo, la policía detenía en Arabia Saudí a una joven que publicó en su cuenta de Twitter una foto en una vía pública en la que aparecía sin velo. En Yemen, Human Rights Watch denunciaba que la práctica del matrimonio infantil pone en peligro el acceso de las niñas yemeníes a la educación, perjudica su salud y las mantiene como ciudadanas de segunda clase. En Irán era encarcelada la deportista Shirin Nobahari por colgar fotografías de sus entrenamientos que fueron consideradas contrarias a la sharia.

El mismo 20 de enero, en Washington, Donald Trump tomaba posesión de su cargo como 45º presidente de los Estados Unidos. Entre sus promesas ante la nación americana y el mundo, destacaba la de acabar con el islamismo radical, el mismo que tortura y maltrata a millones de mujeres. El mismo islamismo que aplica a las niñas nacidas bajo su influencia la ablación de clítoris [1] o el matrimonio forzado.

Dos días después, el domingo, miles de “feministas” se manifestaban en Washington contra Trump en defensa, decían, de los derechos de la mujer.

Bajo un despliegue mediático inusitado, docenas de asociaciones feministas autoproclamadas “no partidistas“, clamaban en la “Marcha de las Mujeres” contra la llegada de Trump a la presidencia y olvidaban a los millones de mujeres que en ese mismo instante sufrían en todo el mundo bajo el yugo islamista. Madonna, Alicia Keys, Ashley Judd o America Ferrera, entre otras, obviaron recordarlas.

¿Por qué ese silencio? Echando un vistazo a los grupos que organizaban la marcha encontramos la respuesta. Entre las organizaciones que impulsaban la Women’s March se encuentra el Council on American-Islamic Relations (CAIR- Consejo de Relaciones Islámico-Americanas ), que entre otras cuestiones se opuso a participar en movimientos que pedían que las mujeres pudieran dirigir la oración en las mezquitas o que pudieran rezar en la parte delantera de los templos sin utilizar velo. Además, está vinculado con la organización Hermanos Musulmanes y se ha vinculado a alguno de sus dirigentes con organizaciones que han defendido a terroristas islámicos en Estados Unidos [2].

Tal como puede observarse en la web de la “Womens March“, otro de los impulsores de la marcha era el Southern Poverty Law Center (SPLC), capitaneado por el musulmán Maajid Nawaz. También forma parte de la protesta la Arab-American Association of New York. Su directora, Linda Sarsour, que organiza la marcha contra Trump, se mostró favorable a la implantación de la sharia en Estados Unidos [3].

Financiadas por George Soros

Las organizadoras de la marcha contra Trump tienen también algo en común: las financia el “filántropo ideológico” George Soros.

Soros, uno de los principales financiadores de la campaña de Hillary Clinton [3], mantiene relaciones con al menos 56 organizaciones que participaban en la marcha contra Trump. Soros ha hecho negocios con algunas empresas como Planned Parenthood, o el National Resourse Defense Council, quienes están en contra de las medidas de Trump en políticas ambientales.

Así pues, la causa de la mujer defendida en la Women’s March no tiene en las progre-feministas únicamente a unas pésimas abogadas, sino a unas auténticas enemigas. La actual vinculación del feminismo izquierdista con organizaciones claramente opuestas a nuestros derechos y con organizaciones de oscuros intereses empresariales hacen que la supuesta defensa de la mujer carezca de credibilidad.

Si algo necesitamos las mujeres es huir de la masa babeante e idiotizada que odia a las amas de casa; de esas feministas caviar que se han erigido en defensoras únicas de nuestros derechos y autoproclamado en policía de la porra contra aquellas que pensamos que el feminismo es otra cosa. Como defendía Naomi Wolf, la libertad de elección es la base del feminismo. El feminismo que se dice defender contra Trump es el impuesto y contrario a nuestros intereses. De hecho, creo que Trump puede llegar a ser un gran feminista si como afirma, elimina de la faz de la tierra a algunos de nuestros mayores enemigos. Así sea.

[1]http://www.breitbart.com/national-security/2015/05/11/report-92-of-married-egyptian-women-have-mutilated-genitals/

[2] https://www.conservativereview.com/commentary/2017/01/inside-the-radical-islamic-law-firm-representing-the-orlando-terrorists-widow

[3] http://truthfeed.com/womensmarch-organizer-linda-sarsour-wants-sharia-law-in-america/47933/

[4] http://www.breitbart.com/big-government/2016/11/28/soros-financed-attorney-leading-hillary-clintons-recount-efforts/

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