Detenido un nuevo depredador de origen árabe: podría haber asaltado a 230 mujeres desde 2015 en Bélgica


Europa se ha llenado de alimañas y depredadores. El último conocido es un violador en serie de Marruecos -que también robó y drogó a sus víctimas-, que podría haber asaltado a 230 mujeres desde 2015 en la provincia de Limburgo, según investigadores belgas.



El inmigrante de 36 años de edad, según el diario local La Dernière Heure, ha estado en prisión durante los últimos cinco meses por su extenso currículum delictivo. El marroquí ha sido condenado por violación, agresión, malversación de fondos y robo.

Las víctimas reconocidas del agresor sexual aumentaron de 19 a 22, aunque la Policía sostiene que el número se incrementará y ha extendido las investigaciones a 230 casos. El violador utilizó perfiles de Internet y aplicaciones de citas para reunirse con las mujeres, a quienes la Policía ha pedido que denuncien sus casos ante las autoridades.

Los portales empleados por Fouad K. eran Badoo y Twoo, donde se presentaba como un italiano bajo los nombres de Raf, Rafke, Rafaello, Roberto y Raphael Bastiaans. El marroquí, que ha alegado trabajar en Telenet -el mayo proovedor de servicios de internet de Bélgica-, empleaba la fotografía de un ciclista para atraer a las mujeres. También tenía un perfil en Redlights, un sitio web de acompañantes sexuales, en el que se presentaba como ‘Mark Gigolo’.

Fouad K. se reunía con las víctimas en sus hogares o en aparcamientos, donde les proporcionaba una bebida que según la Policía contenía un "poderosos sedante y éxtasis, una combinación muy peligrosa que puede ser fatal". Después de ingerir el líquido, que mezclaba fármacos, drogas y zumos de frutas, las mujeres se quedaban inconscientes.

"Sabía que la droga era eficaz durante dos o tres horas. Si la mujer se despertaba más temprano, no dudaba en golpearla, aunque este extremo no era muy común. Generalmente iba antes de que las víctimas se despertasen, pero no sin antes robarles el efectivo, las tarjetas bancarias, los teléfonos móviles...", ha asegurado La Dernière Heure.

El periódico belga también ha informado de que el marroquí, cuyo verdadero trabajo diario era como repartidor, se casó en 2014, pero ha señalado que su esposa no tenía idea de las actividades criminales de su marido.

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