Las cuatro No-Go Zones españolas que mantienen en alerta a la policía


En países como Suecia, Alemania, Reino Unido y Francia, las ‘no go zone’ son numerosas y en ellas hasta los agentes de Policía tienen problemas para poder acceder sin ser agredidos.

Recientemente, en Dinamarca, desde el propio Gobierno, se pidió a las autoridades que lucharan contra la creación de estos barrios controlados por musulmanes y España debería hacer lo mismo, ya que actualmente hay 4 barrios que preocupan y mucho a las autoridades.

Los dos barrios más peligrosos y controlados por los musulmanes están en las ciudades de Ceuta y Melilla. Los barrios, conocidos como ‘El Príncipe’ y la ‘Cañada de la Muerte’, son lugares en los que los agentes de la Policía sufren cada vez que tiene que acceder.

En ambos barrios, el control lo llevan los musulmanes e incluso en el mes de agosto, en la ‘Cañada de Hidum’, conocida como la ‘Cañada de la Muerte’, un musulmán no dudaba en dejar claro que los responsables de los atentados de Barcelona “eran los cristianos y los españoles”.

En ‘El Príncipe’, situado en Ceuta, se vive una situación similar. Los imanes son los que controlan todo lo que ocurre allí. Los líderes de la comunidad religiosa son los que imparten la justicia en la zona y los propios agentes se quejan de que “nadie ha impedido que ganen en importancia”.

Las otras dos ‘no go zones’ de España, están situadas en las principales ciudades de nuestro país; Barcelona y Madrid.

En Barcelona la situación es bastante preocupante, ya que Cataluña es receptor de numerosos inmigrantes musulmanes.

Es el barrio de ‘La Mina’ el que más preocupa a los Mossos d’Esquadra y a las autoridades del Estado. De siempre ha sido un barrio preocupante, pero en los últimos años, las viviendas han sido ocupadas por musulmanes y en sus calles, el islam más radical está ganando mucha fuerza. Incluso los gitanos se han ido de los bloques de fincas que siempre han controlado.

En Madrid, la presencia de musulmanes radicales se concentra en la Cañada Real Galiana. Casi 200 familias musulmanas defienden una islam radical.

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