¡Paga, calla y muere!


Por Yolanda Couceiro Morin |

“¡Paga, calla y muere!”

Ésta es la consigna que nuestros gobernantes, sometidos a sus patrones mundialistas, nos imponen a los europeos. Bruselas dicta la orden y los gobiernos la ponen en marcha.

“¡Paga!”

La Comisión Europea organiza y ordena la invasión de millones de “refugiados” supuestamente sirios (los hay de 50 nacionalidades diferentes), entre los que se cuelan miles de terroristas y criminales de toda laya. Unos cometerán atentados, otros robarán, violarán y asesinarán, y todos parasitarán a la población que se ve obligada a soportarlos. Esta invasión programada es tanto más criminal ya que entre los europeos autóctonos hay millones de parados y millones de pobres.

Si te opones a acoger a esos supuestos refugiados (caso Hungría, Polonia…), las presiones, las amenazas y las sanciones empezarán para intentar doblegar a los disconformes y los protestarios. Se llegará a maniobras desestabilizadoras e incluso a intentonas golpistas. Soros tiene el brazo muy largo y la chequera muy bien surtida, y una legión de pequeños peones y funcionarios subalternos está dispuesta a hacer el trabajo sucio de la hiperclase mundialista que tiene un plan para cada uno de nosotros. Los tiempos venideros nos enseñarán los verdaderos límites y las auténticas metas de la oligarquía desalmada y destructora que rige nuestros destinos. Como unos perros rabiosos no soltarán la presa mientras tengan aliento.

Los que se niegan a acoger a esos supuestos refugiados deberán pagar su rebeldía y desobediencia de alguna manera. Por el contrario, los que se avengan a acatar las órdenes de Bruselas deberán pagar los costes de la acogida e “integración” de esos “refugiados”: vivienda, sanidad, escuela, pagas, etc…, todo de manera prioritaria, aunque eso signifique relegar y discriminar a millones de ciudadanos autóctonos. Los pueblos europeos se ven en la obligación de financiar, bajo la amenaza de sanciones, no sólo los abultados sueldos de los burócratas de Bruselas y los de los distintas países de la UE, sino también la trasformación de Europa en una mezcla de Oriente Medio y África.

“¡Calla!”

No sólo nos quieren sumisos, sino también callados. Calla, pues, no te quejes, no critiques, no protestes, ya que podrías incurrir en un delito de odio. Mejor calla y no te rebeles o serás condenada por racista, xenófoba, islamófoba, y todo lo que se le ocurra a los amos. Calla, no exijas la verdad, no cuestiones el poder, no le pidas cuentas a la casta. Calla porque en Europa han eliminado la libertad de expresión, no conviene oír a quienes no están de acuerdo con la transformación de Europa en una tierra devastada y saqueada por legiones de invasores belicosos sedientos de dominación y botín.

“¡Muere!”

Muere, esa es la única opción que nos dejan, no te defiendas, no actúes, no te enfrentes, no provoques, no protestes… Muere apuñalado por un cuchillo sin control, atropellado por un camión loco, o reventado a bombazos, pero no alborotes, muere discretamente y no dejes fotos escandalosas que el sistema tenga que censurar.

Muere, los medios se ocuparán de que el culpable sea un perturbado, un desequilibrado, siempre un caso aislado que nada tiene que ver con los otros centenares de casos aislados, casualmente siempre con el denominador común del sello islámico. Las autoridades te pedirán que seas comprensivo, que seas digno en tu desgracia, que sufras en silencio, que no te dejes cegar por el odio y envenenar por el rechazo al “otro“, que no aportes agua al molino de la intolerancia y el racismo, y que estés seguro que en el fondo no existe ningún motivo real de alarma, que la inseguridad que te desasosiega sólo es una impresión, una sensación, incluso un espejismo. No reacciones, no hagas nada, sé un muerto en vida.

Nuestras autoridades saben lo que es bueno para tí, lo que necesita nuestra sociedad, los cambios que son inevitables: la transformación y la refundación de tu país y tu cultura algo diferente y opuesto. Déjate llevar, sigue la corriente, no obstaculices la marcha del progreso hacia el paraíso terrenal de la multicultura y la islamización. Lo único que tienes que hacer es seguir las consignas que te dictan los medios a sueldo. El único papel que debemos desempeñar los europeos está contenido en la sabia consigna: ” ¡Paga, calla y muere!“.

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