¿Conocéis a la activista alemana Rebecca Sommer? Rebecca es periodista, fotógrafa y ha dirigido documentales. Pero también es una activista pro derechos humanos, que trabaja con ONGs internacionales, en representación de las Naciones Unidas.

El 18 de enero, Natalia von der Osten-Sacken, la entrevistaba, en Polonia, para EuroIslam. Y os aseguro que os interesa mucho todo lo que dijo.

Natalia: Rebecca, eres una famosa activista de los derechos humanos. Durante muchos años, has trabajado con refugiados e inmigrantes. Años antes de la ola de refugiados de 2015, ya eras conocida por exigir que se admitiera a esas personas, en Alemania, sin ningún tipo de límites. ¿Qué te ha hecho cambiar de idea?

Rebecca: No es cierto que estuviera a favor de una admisión “sin límites”, porque es imposible para ningún país recibir gente sin fin. Soy una activista humanitaria y de los derechos humanos.

Los primeros años pensaba que la gente que venía eran auténticos refugiados y que estaban felices de sentirse a salvo. Por lo que creí que estarían encantados de adaptarse e integrarse. Pero, a medida que pasó el tiempo, poco a poco desperté a una cruda realidad. Hubo muchas razones que me llevaron a esta conclusión y que no podía seguir ignorando. Evidentemente, lo que pasó en Colonia, en la noche de fin de año de 2015, fue uno de esos puntos decisivos. Ahí fue cuando tuve que admitir que ese tipo de comportamientos es característico de la abrumadora mayoría de musulmanes que veía día a día.

Fue entonces cuando me dije: “Rebecca, es el momento de frenar esto, simplemente porque, como defensora de los derechos de la mujer tienes una responsabilidad colectiva como mujer”. Hasta entonces, había intentado justificar estas constantes actitudes y patrones de comportamiento, que mostraban la mayoría de los refugiados, como su forma de ver el mundo, basada en su religión – el islam – y en su cultura. Me decía a mí misma que se comportaban así porque acababan de llegar. Pensaba que sus comportamientos medievales cambiarían gradualmente, con el tiempo.

Confiaba en nuestros valores, europeos y occidentales, de libertad e igualdad, y estaba segura de que nadie podría estar en desacuerdo con estos valores o negarse a aceptarlos. Pero, después de analizar mis años de experiencias de este tipo, en mi trabajo como voluntaria, tuve que admitir que, en lo que respecta a los refugiados musulmanes, han crecido con unos valores completamente distintos a los nuestros, les han lavado el cerebro desde niños y les han adoctrinado en el islam, y la mayoría de ellos no tiene intención de adoptar nuestros valores; lo que es peor, nos miran por encima del hombro a nosotros, los infieles, con desdén y desprecio. Yo lo llamo “el pañuelo dentro de la cabeza”.

Encima, después de que llegan aquí, muchos de ellos caen en los tentáculos de los imanes fundamentalistas, representantes del islam político (importados de Turquía, Arabia Saudita, Irán, etc.), que alientan sus tendencias fundamentalistas, les dicen que eviten a los infieles y nuestra forma de vida y les prohíben que acepten nuestra visión del mundo y nuestros logros científicos. Y, desafortunadamente, el gobierno alemán ha perdido por completo el control de la situación.

Un ejemplo, que me hizo abrir los ojos, ocurrió en 2016, cuando descubrí la verdad acerca de un grupo de refugiados a quienes había cuidado durante mucho tiempo. Para entonces, ya se habían convertido en mis amigos. Los ayudé a superar los procedimientos de asilo, traté con agencias gubernamentales por ellos, les conseguí apartamentos, muebles, ordenadores, bicicletas, ropa, cursos, trabajos y becas, y pasé innumerables horas de mi tiempo en sus casos individuales.

De pronto me di cuenta de que esa gente me estaba engañando. Estaban haciendo la taqyyia conmigo. Se habían reído de mí. Fue una gran decepción. Había sido advertida sobre la engañosa taqyyia musulmana, practicada por árabes y kurdos, por gente que no solo había escapado de las zonas de guerra, sino que también había escapado de los musulmanes. Pero había ignorado lo que me decían.

Y de repente descubrí que aquella gente, a las que había resuelto todos sus problemas, con los que había estado comiendo, riendo y bailando, que no rezaban, no iban a la mezquita, no guardaban el Ramadán y se burlaban de los devotos musulmanes tradicionales, mientras estaba sentados en mi jardín; me había estado llamando “la estúpida ramera alemana” a mis espaldas.

Esto me dolió mucho, no solo porque yo era su amiga, su hermana y su madre, y realmente confiaba en ellos, sino porque me dio otro motivo sobre el que reflexionar. Pues eran un ejemplo que representaba la esperanza para una integración exitosa, y una amistad entre nosotros, los occidentales con los árabes y los musulmanes.

Desde entonces, he recopilado los archivos de todos los casos en los que he trabajado, y en los que todavía estoy trabajando, para hacer un seguimiento mucho más crítico y preciso que antes del progreso de mis protegidos actuales y de los anteriores, así como los casos manejados por los otros miembros de nuestro equipo de voluntarios.

Desafortunadamente, muchos voluntarios han tenido experiencias similares a la mía, por lo que algunos dimitieron y, sus reemplazos, los principiantes, a veces son tan ingenuos como lo fui yo. Y, al contrario de lo que nos dicen los medios de comunicación, la cantidad de nuevos voluntarios ha disminuido considerablemente. Por otro lado, muchos de los que han estado haciendo este trabajo desde hace mucho tiempo, como yo, se han institucionalizado y están ganando mucho dinero. De ellos no vas a escuchar ninguna queja, no les interesa.



Natalia: Y ¿qué has encontrado en tu seguimiento del progreso de los inmigrantes?

Rebecca: Muchos no tienen trabajo todavía, y otros tantos solo chapurrean alemán. Es más, no se relacionan, tienen pocos o ningún amigo alemán. Otros incluso recurrieron al crimen o se radicalizaron. O, por ejemplo, como descubrí posteriormente, habían sido combatientes de al-Nusra o ISIS, y todavía admiran esas organizaciones. Por supuesto, hay excepciones: personas que tienen un trabajo y hablan un alemán apropiado, pero la mayoría de ellos conservan elllamado “pañuelo dentro de la cabeza”, su sentimiento de superioridad porque son musulmanes, ese desprecio insoportable hacia nosotros.

Como resultado, se ha acabado mi compromiso. Ya no estoy dispuesta a ayudar a los musulmanes que glorifican la ideología patriarcal. Ahora entiendo cómo piensan.

Continúo con mis casos pendientes, pero solo acepto nuevos si los refugiados involucrados son auténticos, es decir, aquellos que realmente tengan una buena razón para venir a este país, a un estado secular donde las mujeres y los hombres son iguales ante la ley, donde podemos comer carne de cerdo e incluso tomar el sol desnudos en la playa si así lo deseamos.

Esta libertad muy valiosa y muy vulnerable. Piensa en la multitud de personas que de repente han entrado al país, con su “pañuelo en la cabeza”, y que podrían cambiar todo aquí porque son muy numerosos. Ya podemos ver los efectos.

Ahora me he vuelto muy cautelosa y extremadamente desconfiada. Creo que los que no encajan con nosotros deberían ir a un país musulmán y buscar asilo o empleo y una vida mejor allí, en lugar de tratar de imponernos sus valores misóginos y medievales, lo que a la larga simplemente nos dañará a todos.

Así que ahora principalmente ayudo a mujeres y minorías religiosas, personas que se vieron obligadas a huir de países musulmanes: refugiados políticos, periodistas y musulmanes que han renunciado a su fe y que son perseguidos por ello. Y como dije, estoy especialmente feliz de ayudar a las mujeres. Como aquí, en Alemania, donde muchas mujeres han encontrado seguridad financiera, y ahora quieren separarse de sus maridos.

Las casaron a la fuerza y durante toda su vida han estado obligadas a servir con una sonrisa, a hombres a quienes odiaban. Muchos de estos matrimonios musulmanes se caracterizan por la violencia psicológica y la violación. Las mujeres no tienen valor humano, se las considera objetos sexuales en lugar de parejas, no son más que caballos de batalla y máquinas de parto. Ese es su papel en la vida, como buenas mujeres musulmanas.

Al igual que la mayoría de los hombres musulmanes no nos respetan a nosotras, tratan a sus mujeres con el mismo desprecio. No todos (conozco parejas muy enamoradas) pero la mayoría de ellos. Lo mismo se aplica a los musulmanes con ciudadanía alemana. Es el islam el que les enseña esta actitud. Es por eso que ahora advierto sobre esto. He visto, escuchado y experimentado lo suficiente. Sé de lo que estoy hablando.



Natalia: Usaste la palabra “taqiyya”. ¿Qué quieres decir y cómo conociste esa palabra?

Rebecca: La mayoría de los europeos no están familiarizados con la palabra taqiyya. Cuando alguien intenta advertir sobre este comportamiento deshonesto justificado religiosamente, se le estigmatiza automáticamente como racista, aunque los que nos adviertan provengan de las mismas regiones y círculos culturales que los inmigrantes a quienes llamamos refugiados aquí, en Alemania. Taqiyya significa “engaño”. La Taqiyya (originalmente pensada para proteger a los musulmanes contra la persecución – según Euroislam), permite a los musulmanes ser tremendamente retorcidos con nosotros, los no musulmanes, si esto ayuda a proteger al islam y a los musulmanes.

En ciertas situaciones, a los musulmanes se les permite mentir a los no musulmanes. Hay muchos tipos diferentes de mentiras que se les permiten cuando tratan con personas que no son musulmanas. La más conocida es la taqiyya. Las situaciones en las que se le permite mentir suelen ser cuando estén en juego los intereses del islam o de una persona musulmana que pertenece a la umma (la umma es la comunidad de creyentes del islam, independientemente de su raza, nacionalidad…); por ejemplo, ganándose la confianza de los incrédulos contándoles mentiras, que luego los haga vulnerables y débiles, por lo que, llegado el momento, podrán ser derrotados.

A un musulmán se le permite engañar y mentir a un no musulmán, sin ser moralmente vergonzoso, siempre que el engaño promueva su propio interés o el interés de la comunidad umma. No ha de avergonzarse de hacerlo. Por obtener ventajas del no creyente, se les permite fingir amistad o amor, siempre y cuando no lo sientan de verdad en sus corazones. La taqiyya libera a los musulmanes de cualquier responsabilidad hacia los incrédulos. ¡Es una advertencia para las mujeres que se relacionan con hombres musulmanes!

Pero también advierto especialmente a nuestros políticos, que hacen tratos con asociaciones islámicas, porque gracias a la taqiyya, no están obligados a cumplir ningún juramento, ni siquiera uno pronunciado en nombre de Alá, porque Alá ha liberado a sus fieles por adelantado de cualquier juramento que puedan hacer a los incrédulos. Solo hay una condición: un mentiroso debe creer firmemente en el Corán y en Alá. La taqiyya permite a un musulmán incluso fingir que no es musulmán. Se le permite decir y hacer cualquier cosa para engañar, siempre que ayude, por ejemplo, a ganar la confianza de alguien. O la confianza de un país.

¡Ahora piensa con qué tipo de ideología religiosa estamos tratando! La taqiyya creo que proviene del chiismo, pero también lo usan los sunitas, aunque lo nieguen. Incluso les permite comer alimentos haram (impuros = cerdo) o fingir ser ateos. Por lo tanto, debes tener en cuenta que, en los países musulmanes, decir falsedades a los no musulmanes no se considera censurable. Como consecuencia, los confiados voluntarios alemanes se encuentran con una cultura que simplemente no pueden entender.

Concretamente, en el grupo de voluntariado que trabajamos con refugiados, al cabo de un tiempo te acabas dando cuenta de que muchos refugiados, (por supuesto, no todos, pero la mayoría), te manipulan con engaños para obtener de ti tanta ayuda como puedan (especialmente la ayuda que se da cuando les coges cariño) mientras ocultan el hecho de que en realidad son religiosos muy devotos y cuán profundamente rechazan nuestro sistema de valores y nuestra sociedad.

Todos cuentan historias similares: que estudiaron medicina, derecho o informática, que sus padres están muertos, y que sus hermanos pequeños se están muriendo de hambre en las calles de Turquía y debemos ayudarlos a traerlos aquí, o incluso que toda la familia murió en una guerra. Y tenemos que ayudar a este hombre, que se presenta como secular y razonablemente moderno en su forma de ver la vida, a traer a su amada esposa (que aquí vivirá tan libremente como nosotros) y a los niños. De repente, tías, tíos y padres aparecen en Alemania y, de repente, la familia fallecida tiene 15 personas y tres pisos.

Llega el hermano pequeño y, al contrario de lo que te contaron, no está indefenso, sino que en realidad luchaba con Al-Nusra, en Siria (terrorista). Los padres no están realmente muertos, sino que viven seguros en Turquía, y el hermano mayor es de todo menos un musulmán moderado. O descubres que su diploma es una falsificación. O que, aunque su familia es pobre, viven en una zona segura de Siria, y la verdadera razón por la que vinieron a Alemania fue para mejorar su nivel de vida.

O bien, después de lograr una reunificación familiar, el marido supuestamente moderado, te pide que lo ayudes a traer a su segunda esposa y a los hijos que tiene con ella. Un día llega la esposa. Él te había dicho cuánto la amaba y cuán inteligente y moderna era, pero aparece completamente cubierta con un velo y comienza a decirte cuán miserable es porque él la golpea y no le deja hacer nada, ya que él es un musulmán estricto. Aprendí de tales experiencias que, entre los musulmanes, explotar a las personas ingenuas (lo que para ellos es lo mismo que ser débil), no está mal visto.

El hecho es que, en esta cultura dominada por el islam, lo que cuenta es la ley del más fuerte, y si ayudas a alguien simplemente por compasión, eso no concuerda con su visión del mundo. Para ellos, eso te convierte en un estúpido, un debilucho. Y así es como nos ven: como idiotas, como una sociedad fallida de débiles. La mayoría de los europeos no pueden entender esto porque no coincide con los valores reformados, ilustrados, cristiano-humanistas, en los que se basa nuestra cultura.

Por supuesto, sé de muchas excepciones, pero simplemente confirman la regla. Considero que es importante tratar con los musulmanes y estar abierto a todo, y yo todavía lo hago. También tengo amigos musulmanes. Sin embargo, si comienzas a notar inconsistencias en sus historias, o en la forma en que actúan, es mejor que tengas cuidado, debido a la taqiyya.



Natalia: Trabajas en centros de refugiados, ¿has visto algo fuera de lo normal?

Rebecca: En los centros para refugiados, conviven personas de muchas regiones, culturas y religiones, mayoritariamente hombres musulmanes, pero también personas que han sido oprimidas, perseguidas, violadas, torturadas, e incluso que sus pueblos enteros fueron incendiados por los musulmanes. Crea mucha tensión. Pero generalmente lo que sucede es que las personas de otras religiones, o no creyentes, son oprimidas por los musulmanes, o al menos no son respetadas por ellos.

Los musulmanes conforman la mayoría en los centros. Muchos de ellos parecen creer que son seres superiores, por así decirlo, y cualquiera que no profese el islam, se considera inferior. En espacios reducidos, estos conflictos se intensifican. Por ejemplo, a veces los no musulmanes no pueden usar la cocina o el baño de la comunidad al mismo tiempo que ellos, y simplemente son expulsados despectivamente o incluso violentamente.

Por supuesto, como sucede siempre, puede ocurrir justo lo contrario, por ejemplo, cuando las mujeres pertenecientes a diferentes grupos religiosos y de idiomas se hacen amigas mientras cocinan, e incluso organizan sus comidas juntas, a veces sólo para no estar a solas con hombres en la cocina. Los hombres musulmanes constantemente hostigan a las mujeres, incluso a las mujeres musulmanas que viajan solas. Hemos tenido incidentes donde incluso el personal de seguridad, que eran turcos, árabes o migrantes gitanos, lo hacían.

Aquí reaparece este fenómeno: los musulmanes contra el resto, sin importar de qué país provengan. Conozco un caso en el que una mujer refugiada, una musulmana de Eritrea, fue acosada sexualmente por un guardia de seguridad. No tuvimos más remedio que denunciarlo a la policía, pero no hicieron nada.



Natalia: Dices que algunos voluntarios han sido acosados sexualmente. Sin embargo, esa información no se publica en la prensa. ¿Por qué?

Los voluntarios están constantemente sometidos a hostigamiento sexual, pero ninguno de nosotros lo ha denunciado a la policía porque no queríamos ser vistos como enemigos de los refugiados ni crear problemas en los centros de refugiados. En estos casos, el comportamiento de los voluntarios está dictado por el mismo mecanismo que impulsó el mío (la racionalización constante): él es nuevo aquí, no tiene ni idea, no entiende nuestra cultura. Y de esta manera justificamos tal comportamiento, sin asociarlo con el sentido de superioridad sobre los no creyentes y sobre las mujeres que el islam les da a estos hombres y, ante todo, su sentido de superioridad sobre las “putas” europeas, porque eso es exactamente lo que consideran a las mujeres europeas cuando llegan aquí desde sus países de origen. Las mujeres de mi equipo son acosadas todo el tiempo, especialmente las voluntarias que enseñan alemán a los refugiados y se reúnen con ellos varias veces a la semana.

Un ejemplo: después de que una voluntaria pasase tres meses enseñando alemán a un sirio, dos veces por semana, durante una hora y media, estaba segura de que todo iba bien. Como quería ser amable y tratarlo como a una persona normal, aceptó la invitación de su alumno a cenar. Ella pensó que quería agradecerle por su ayuda. Pero él estaba pensando: “La puta quiere sexo”.

Ella no entendía que muchos hombres, de esta cultura, la consideran una infiel inmoral, un objeto sexual que está a disposición del hombre. Porque al principio, la mayoría de los refugiados parecen muy amables, educados y tienen buen comportamiento, en otras palabras, a menudo hacen la taqiyya, como expliqué antes. Luego se llevó una sorpresa horrible cuando el refugiado, que hasta ahora había sido tan amable, la arrastró por el pelo hasta el baño, justo cuando se despedía. Él no podía entender por qué quería irse de repente: ¿cómo es posible que la “puta” entrara sola a mi habitación?



Natalia: ¿Cómo describirías la actitud de los inmigrantes hacia las mujeres y hacia los derechos de la mujer, en general?

Rebecca: Cuando le pregunto a los refugiados musulmanes cuál es su actitud hacia los derechos humanos básicos, como la libertad personal, la autodeterminación, la igualdad de hombres y mujeres, estimo que el 75% de los que conozco me han dicho que no están de acuerdo con esto. Así que me preocupa mucho ver a tantas chicas jóvenes, y también mujeres mayores, que sin temor se involucran en asuntos románticos con ellos. No entienden su cultura y no tienen la menor idea de lo que dicen los refugiados sobre ellas a sus espaldas.

No saben que muchos de esos hombres ya tienen esposas en su propio país, que vendrán y se unirán a ellos en el curso de la reunificación familiar. O bien, que la prima “pedida por correo” (un matrimonio previamente arreglado en la familia), solo está esperando por el visado para venir a Alemania. El hecho es que, al principio, la mayoría de los refugiados musulmanes más jóvenes, no muestran sus creencias religiosas. Las esconden. Beben alcohol, comen platos alemanes y aprovechan todos los beneficios y todo el placer que ese tipo de relación les ofrece.

Y estas mujeres piensan que su pareja es una excepción, y, que todas las historias que se cuentan, no son ciertas. Incluso, si algunos de ellos, con puntos de vista moderados, se integran y se casan con mujeres alemanas u otras mujeres, me temo que su intolerancia comenzará con sus hijas.

Al final, casi todos quieren tener una mujer musulmana subordinada, preferiblemente con pañuelo en la cabeza, eso por supuesto, que no usa poca ropa ni corta, que lo atiende, da a luz a los niños, no tiene amigos, a quien se le puede ordenar, nunca le dice que no, no sale de la casa sin permiso y le obedece en todo. Estos matrimonios no son sobre el amor. El amor pertenece a la madre y a la familia. La mujer siempre está subordinada. Ella es un objeto con tareas específicas.

Las mujeres occidentales son sólo colchones y un trampolín, y al final también reciben malos tratos. Por la sencilla razón de que son “putas”, porque se acuestan con ellos. No se las considera válidas para ser esposas.

Pero si una mujer occidental quiere separarse de ellos, puede ser que sea asesinada. Que fue lo que sucedió recientemente en Kandel. O no deja piedra sin mover para dañar su reputación. Y siempre digo una y otra vez, las excepciones confirman la regla. Yo también los conozco. Todavía. Ya veremos cuando esto acabe.



Natalia: ¿Cuál es la proporción por género y el nivel de educación entre esta nueva inmigración? Nos han dicho que son mujeres y niños que huyen de la guerra y especialistas altamente educados.

Rebecca: La gran mayoría de los llamados refugiados e inmigrantes, incluyendo los de mucho antes de 2015, son hombres. Sin embargo, en los últimos años ya hemos tenido muchos casos de reunificación familiar, y sobre esta base, el lobby de refugiados crea mitos sobre muchas mujeres y niños que huyen de las bombas, a Alemania. Durante mi trabajo, en 2015, eran casi exclusivamente hombres jóvenes. Les ayudé, en algunos casos aún les ayudo, traigo a sus familiares a Alemania, y sé que tales procedimientos se llevan a cabo no han cesado en todo este tiempo. La mayoría de las mujeres traídas a Alemania están embarazadas o ya dieron a luz nuevamente en Alemania.

En cuanto al nivel de educación de los refugiados sirios, que constituyen la mayoría de los refugiados musulmanes que han llegado a Alemania, desde 2012, lamento decir que la mayoría de ellos no tiene una educación adecuada. Sé que al principio la prensa informó que son personas altamente educadas y especialistas en varios campos, pero no es cierto. Yo mismo distribuí esa información, porque simplemente creía lo que me decían los refugiados. La verdad es que esta información fue publicada en todos los medios, pero pocos periodistas han conocido a algún refugiado.

Otro problema sería que, aunque estas personas tengan de verdad alguna educación, a menudo no es compatible con nuestro sistema y, normalmente, tienen que empezar desde cero. La mayoría de ellos, como todos los jóvenes, todavía tienen que aprender, tener unos estudios, terminar la escuela; algunos ya están estudiando. Cuesta millones. En muchos casos, veo que la mayoría de los sirios no pueden, ni podrán, mantener a su familia.

La gente de Somalia y Nigeria, también es muy complicada, cuando hablamos de educación. Además, muchos son extremadamente agresivos, fundamentalistas religiosos. Los refugiados de Eritrea son cristianos pacíficos en su mayoría, pero hay musulmanes entre ellos. Culturalmente hablando, la gente de Eritrea es muy diferente de la gente de Medio Oriente.

Por mi experiencia, casi siempre tienen una educación inadecuada y están aprendiendo alemán muy lentamente. Conozco casos en los que, después de 3 años, todavía no hablan alemán, a pesar de los repetidos cursos de alemán, que pagamos entre todos. Afganistán, Pakistán: lo mismo. Acompaño a algunos refugiados que aún no han aprendido el ABC. La mayoría vive de la ayuda estatal, y observando como han evolucionado estas personas desde 2012, me temo que seguirá siendo así.

Incluso si proviene de Oriente Medio como médico o dentista, los estudios allí son tan diferentes de los nuestros, que les puede llevar mucho tiempo ejercer aquí. Por supuesto, también hay muchas excepciones positivas. Un amigo sirio ha completado su educación y ahora está trabajando para una aseguradora de pensiones. Un farmacéutico encontró trabajo. Otro abrió un restaurante. Un musulmán de Eritrea, que era arquitecto en su tierra natal, encontró trabajo en una oficina de arquitectura.

También hay muchos refugiados que no se concentran en educación o formación adicional, pero están buscando trabajo inmediatamente, después de completar los cursos obligatorios de alemán, para ganar dinero como guardia en un centro para refugiados o ayudante en un supermercado tipo Lidl. Otros consiguen los permisos de conducir y trabajan como conductores sin tener que prepararse o estudiar durante tanto tiempo.

Una amiga siria, una especialista en tecnología de la información, encontró trabajo muy rápido y ahora gana 3.000 euros al mes. Pero es interesante destacar que es atea y se auto distingue de sus compatriotas religiosos fundamentalistas. Dice que sufrió toda su vida, siendo una mujer de mente moderna, bajo el yugo del islam en Siria, y dice que “los musulmanes religiosos son todos iguales”.

Natalia: He oído que este influjo de nuevos inmigrantes, de países musulmanes, supone también una amenaza para los musulmanes liberales que ya viven aquí.

Rebecca: En Alemania, tenemos un número particularmente grande de mujeres con ancestros emigrantes árabes, kurdos o turcos, que provienen de familias musulmanas que han vivido aquí durante muchos años, mujeres que han luchado por su derecho a la autodeterminación dentro de su estructura familiar musulmana. Tengo amigas que escaparon de los asesinatos de honor y que viven con una nueva identidad, porque aún hoy en día su familia las asesinaría. ¡Aquí, en Alemania, imagínate!

Ellas han recibido una buena educación: son médicos, artistas, maestras, trabajadoras sociales, profesoras; y no cubren su cabello. Viven con sus novios, sin casarse. Disfrutan de su libertad, como nosotros. Y ahora me dicen que, en áreas donde viven muchos musulmanes, donde ahora están llegando todos estos refugiados de los países árabes, vuelve a escasear la libertad.

Cuando esos musulmanes fundamentalistas las reconocen como mujeres de su misma cultura, constantemente les hablan, criticando su vestimenta occidental, y las insultan e incluso las amenazan. Las mujeres refugiadas también lo hacen, y las exhortan a que usen un pañuelo en la cabeza para vestirse “moralmente”.

Con demasiada frecuencia, como país, pagamos mucho en ayudas sociales (beneficios) a estas personas, a pesar de su falta de integración, y miramos impotentes como amenazan y atacan a las personas integradas. También hemos dado un paso atrás, hay una clara regresión: muchas de las que han vivido aquí durante mucho tiempo, ahora usan un pañuelo en la cabeza. Además, la cantidad de crímenes de honor está creciendo, debemos recordar que. en esta cultura, la mujer es propiedad del hombre.

Hechos muy preocupantes sacudieron recientemente la universidad en Hamburgo: La universidad tuvo que publicar, a principios del pasado octubre, un código de conducta de diez puntos para la libertad personal y religiosa, porque los estudiantes musulmanes atacaron de forma horrible a las mujeres que no usaban pañuelos. Esto afectó al funcionamiento de todo el complejo universitario. Mientras tanto, otras formas de agresión, como la demanda de comedores sin carne de cerdo o salas de oración separadas por géneros, son parte de la vida cotidiana.

Y, además de todo esto, el islam político, en Alemania, está intentando por todos los medios, como suele decirse, “coger el codo” (les damos la mano…). Los musulmanes están constantemente tratando de retratarse a sí mismos como las víctimas, quejándose de que están siendo insultados y discriminados, que Occidente es culpable de todo; lo que nos hace retroceder y ceder. Especialmente a nuestros políticos.

Esto es un error y una comprensión errónea de la tolerancia, nacida del deseo de que nadie se sienta oprimido en Alemania. Pero nadie parece darse cuenta de que aquí es donde nuestros propios valores comienzan a ser discriminados, y somos discriminados por los musulmanes. Me pone furiosa. Lo siento por los alemanes, especialmente las mujeres. Tenemos buenas intenciones, pero lo que estamos cosechando es la pérdida de todo lo que nuestras abuelas han luchado tanto por obtener.

Natalia: Escuché a Seyran Ates, de la mezquita liberal de Berlín, decir que los matrimonios forzados son un problema muy grande en Alemania.

Rebecca: Adoro a Seyran Ates, es una mujer grande y valiente.

Sí, debido al rápido crecimiento de la comunidad musulmana de Turquía, Medio Oriente y los Balcanes, estamos viendo más y más matrimonios forzados, incluso de tráfico de niños y niñas. Hemos informado a la policía, pero tanto la policía como las autoridades están teniendo problemas con estos casos, e incluso los excusan con razones como: “esto es parte de su cultura”.

Por lo que, de pronto, ¡tenemos dos sistemas legales conviviendo en un mismo país!

Y, a veces, alguna de estas niñas, no quiere dejar a su marido, porque no conoce nada más que a su gente y su cultura, en la que ha crecido. A esto se refieren las autoridades cuando dicen: “Así es como son las cosas con ellos “, esa es su experiencia. Pero el hecho es que las chicas son compradas y vendidas. Viven como esclavas sexuales y de trabajo, siempre resguardadas y privadas de su libertad. ¡En Alemania!

Sé de un caso en que se vendió a una niña por 8000 euros. Otra fue secuestrada, una niña gitana de Polonia. Y aquí aparecen los políticos, para mí criminales, que piden que los matrimonios de menores no se anulen, argumentando que esto no sería beneficioso para los ya casados. Esta es su respuesta a nuestro creciente problema, también como resultado de la ola de refugiados musulmanes, donde, por supuesto, muchos menores ya estaban casados por la fuerza en su tierra natal y por lo tanto vienen aquí como una pareja casada.

Yo exijo la separación de los cónyuges; la niña primero debe desarrollarse libremente, ir a la escuela y, a los 18 años, puede decidir si quiere estar con él o no. Por ley, nadie puede obligarla aquí, en Alemania. También tuvimos el caso de un paquistaní que violó a una niña de 6 años, a quien se le impuso una sentencia suspendida por su “trasfondo cultural religioso”.

El otro problema es la violencia en los matrimonios. Una anécdota típica que me gusta contar: los recién llegados con mujeres y niños a menudo son advertidos, por otros musulmanes que han llegado antes, de no golpear a su esposa e hijos frente a los alemanes, que está prohibido aquí. Es decir, entre ellos, ¿es normal que un hombre haga eso?

Un hombre de Afganistán, que fue denunciado a la policía por su esposa, porque la había violado muchas veces, no fue sentenciado a prisión porque “no sabía que era una violación”. Porque está permitido en el islam, la mujer tiene que dormir con él, a menos que tenga el período o esté enferma. De lo contrario, ella no puede rechazarlo.

Y hay instrucciones en el Corán donde se permite golpear a la mujer si es “rebelde”. El juez se refirió a esto en su juicio como una circunstancia atenuante.Esto significa que incluso los jueces, a través de esa falsa tolerancia, socavan nuestro sistema legal. Parece que tenemos más y más dobles estándares.

Los tribunales aquí son bastante izquierdistas. Muchos jueces son pro-inmigrantes, y hay casos en que refugiados y alemanes con antecedentes migratorios reciben un “bono cultural y religioso” y son favorecidos en los juicios.

Entre ellos también hay juezas que otorgan este bono, y las considero particularmente malas: ¡mujeres que están en contra de las mujeres! En un caso, una jueza estaba buscando razones que pudieran justificar a un violador turco.Metió la cabeza de la mujer entre los listones de la cama y la violó brutalmente durante horas. Las investigaciones forenses revelaron clara violencia extrema, la mujer apenas pudo caminar durante dos semanas, estaba marcada con moretones por todas partes.

Pero el factor decisivo para el final de este caso fue la pregunta que la juez realizó a un testigo: “¿Es posible que el acusado pensara que la víctima consintió?” “Es posible” – respondió el testigo. No podía decir si este hecho, que para la víctima fue una violación, para el violador, con la mentalidad de su origen cultural turco, solo era “sexo salvaje”.

El autor fue absuelto. El fiscal admitió que debía ser un gran golpe para la víctima, pero no fue posible una condena porque no se pudo probar la intención. La violación, por lo general, rara vez conduce a condenas graves ante los tribunales alemanes. Especialmente cuando los migrantes son los perpetradores. Por lo tanto, la gente lleva mucho tiempo hablando de que hay una bonificación cultural y religiosa para la violación y otros delitos capitales. Lentamente nuestras leyes dejan de funcionar.

Otro problema es la poligamia. También tenemos casos donde los políticos están presionando para permitirlos.

Natalia: ¿Qué hay del crimen?

Rebecca: Tenemos auténticos problemas. Yo puedo hablar sólo sobre mi región, dónde vivo y la información de los medios.

En Hamburgo y el área de Schleswig-Holstein, tenemos un clan árabe que sacude el área circundante. En Berlín, tenemos un clan del Líbano que, según los expertos, en tan solo 20 años ha crecido hasta 1000 personas y que comercian con drogas principalmente, pero no es lo único a lo que se dedican.

Han desarrollado un sistema legal paralelo donde nuestro sistema legal no llega, parece que todos les tienen miedo: jueces, abogados, policías. El estado ha perdido todo el control. La jueza Kirstin Heisig fue asesinada, en mi opinión, porque trató de hacer algo al respecto.

En la actualidad, son la tercera generación de gánsteres de Berlín. Son extremadamente peligrosos para los berlineses. Tienen una cultura de odio y desprecio, y es por eso que cometen sus crímenes a sangre fría y sin remordimientos. No tienen escrúpulos y son brutales, lo que nuevamente se puede reducir a una ideología religiosa musulmana, pero, para ser justos, he de decir que muchos musulmanes moderados rechazan esto.

Estos clanes también reclutan refugiados. Ya en 2012 veíamos coches lujosos aparcados frente a los centros para refugiados, y nos preguntamos quiénes eran esos parientes que estaban recogiendo gente o hablando con ellos. Pronto los voluntarios y los trabajadores sociales descubrieron que no eran parientes, sino libaneses locales que estaban reclutando jóvenes refugiados para hacer su trabajo sucio.

Tienen negocios en todas partes, negocios de lavado de dinero, panaderías, pizzerías, peluquerías, tiendas de la esquina, garitos y bares de shisha, donde emplean a los refugiados ilegalmente y los usan para hacer entregas de drogas.

Hubo un reportaje en la televisión: la mayoría de ellos siguen cobrando ayudas sociales, estafan nuestro sistema del bienestar y simplemente les dejamos que lo hagan. ¡Te digo que el mundo musulmán se burla de nosotros! Si miras todo lo que sucede, ¡estamos completamente locos!

También tenemos clanes de los Balcanes. Muchas de esas personas vienen a Alemania una y otra vez, solicitando asilo en cada ocasión. Cobran ayudas de la asistencia social del estado y, muchos de ellos, simplemente se quedan. Operan con empresas que falsifican pasaportes y explotan a las niñas como esclavas sexuales, es decir, proxenetismo. Algunas de las niñas tienen solo 12 años y se las venden a hombres con quienes se las obliga a casarse. Muchos de estos clanes se dedican a violar y chantajear a las niñas, y hacen pornografía infantil.

Una de mis pupilas, una chica serbia de 14 años, fue violada por varios hombres adultos mientras lo filmaban. ¡Aún puedes encontrar la película en Internet! La conocía desde que tenía 10 años. Fue un golpe terrible para mí. Y conozco aún más casos de abuso sexual. Envié cientos de cartas a los medios de comunicación, fue en vano. La policía tampoco sabía cómo abordar el problema.

La lección que ese incidente me enseñó es que las chicas que no tienen apoyo externo y que no tienen familiares que las respalden y las ayuden, prácticamente no tienen ninguna esperanza de escapar de eso. Además, los inmigrantes constituyen un gran porcentaje de las personas que se meten en problemas con la ley. En mi opinión, los refugiados somalíes son particularmente peligrosos, debido a su fundamentalismo religioso, y su desprecio hacia las mujeres culturalmente arraigado.

Natalia: Tengo entendido que la situación en los colegios alemanes es alarmante. ¿Qué puedes contarnos al respecto?

Rebecca: Según la última encuesta, realizada a niños de cuarto grado en las ciudades, más del 50% de ellos son inmigrantes. El informe dice que el nivel educativo ha descendido al nivel de un país en desarrollo. Pero los niños de familias musulmanas son los más problemáticos, y son la mayor parte de los niños inmigrantes.

Como dije antes, es una cultura donde prevalecen los más fuertes, y su potencial para la agresión es un gran problema. A diferencia de las familias alemanas, a esos niños a menudo se les educa con castigos corporales. Por lo que he visto y oído, las palizas del padre o hermano mayor, son rutinarias. Esto hace que estos niños sean muy agresivos: para resolver conflictos, no dudan en recurrir a la violencia. Además, muestran comportamientos típicos de rebaño.

Niños criados de forma diferente, en una cultura donde las personas usan el argumento, donde se les enseña a los niños a ser tolerantes y se les permite expresar sus opiniones desde la infancia; estos niños están condenados desde el principio. Intentan discutir, así que los niños musulmanes los ven como débiles y víctimas potenciales. Si peleas con uno de ellos, te enfrentarás a todo el grupo de varias docenas, porque perciben el mundo como una lucha de los “musulmanes contra el resto”.

También he visto a niños gitanos comportarse de esa manera. A menudo los niños son lastimados, a veces gravemente, pero los maestros tienen las manos atadas, porque la ley alemana no permite a los maestros disciplinar a sus alumnos con dureza.

Todas las escuelas especiales, para niños socialmente desfavorecidos, están llenas. Pocos maestros están familiarizados con la cultura musulmana, y son aún más ineficaces porque carecen de los medios para dominar la situación. Un problema adicional que he notado es la aceleración de los programas para refugiados, que eran maestros en sus países de origen, de preparación para la docencia, y que están siendo entrenados apresuradamente para trabajar como maestros aquí.

Esto supone muchos problemas diversos. En primer lugar, muchas de estas profesoras llevan pañuelos en la cabeza, lo que viola la regla de neutralidad religiosa (en Berlín) y es un mal ejemplo para los escolares. En segundo lugar, incluso después de año y medio ó 2 años, todavía hablan mal el alemán, y como resultado sus alumnos van a aprender un alemán defectuoso. En tercer lugar, la educación de algunos de estos maestros recién preparados, no está a la altura del estándar que esperamos de los docentes en Alemania. Y, en cuarto lugar, y lo más inquietante para mí: algunos de ellos son extremadamente religiosos y no creen en la ciencia, sólo creen lo que dice el Corán.

Algunas de las maestras se niegan a estrechar la mano de un hombre. No quiero ese tipo de maestros en nuestras escuelas, donde nuestras futuras generaciones están siendo educadas. Y no quiero que ninguna maestra use pañuelos en la cabeza, porque los maestros deberían ser modelos para los jóvenes. Un pañuelo en la cabeza indica que la segregación por género es algo bueno; ese es el mensaje silencioso pero elocuente del pañuelo en la cabeza.

El pañuelo en la cabeza dice “soy una subordinada del hombre”.

Usarlo es una profesión de fe. Es un símbolo religioso-ideológico que divide el mundo de la perspectiva musulmana en haram y halal. El mensaje dice: el cabello de las mujeres es tan embarazoso que se convierte en vello púbico. ¿Por qué querríamos eso en nuestras escuelas?

Natalia: ¿Cuál dirías que es el peor error de las políticas de inmigración alemanas?

Rebecca: En primer lugar, la ley trata a cada refugiado como un inmigrante, en lugar de buscar la protección de alguien, que va a estar aquí solo por un tiempo limitado, por su propia seguridad, y luego regresará a su país.

Si realmente son inmigrantes, entonces deberíamos llamarlos inmigrantes, como lo hacéis en Polonia, y no refugiados. Y, en consecuencia, establecer leyes para que las personas no necesiten mentir en su solicitud de asilo. Desarrollar leyes de inmigración que nos permitan acoger a aquellas que necesitamos y rechazar a las que no. Quién trabajará, y no dependerá del sistema social.

El siguiente problema son las lagunas en nuestra ley de asilo. Nuestra ley dice que todos tienen derecho a asilo hasta que el solicitante haya sido revisado, aceptado o rechazado. Sin embargo, tal procedimiento lleva mucho tiempo y esas personas pueden recibir el estatus de “tolerado” (Duldung). Según la definición de la ley de residencia alemana, esto exige una “suspensión temporal de la deportación” hacia aquellos extranjeros que hayan sido obligados a abandonar el país. No te da derecho a quedarte. Es por eso que los llamamos “tolerados”, porque todavía están obligados a abandonar Alemania.

Los solicitantes de asilo presentan quejas cuando reciben el aviso para abandonar Alemania, y por razones burocráticas y legales, estos casos pueden demorar años. Estas personas permanecen en Alemania durante mucho tiempo y, después de unos años, la mayoría acaba recibiendo un permiso de residencia.

Aquellos que han sido rechazados una vez, vuelven a venir con los mismos documentos y apellidos, y vuelven a solicitar asilo, ocupando el lugar de los verdaderos necesitados, pues, si esa persona se ha ido voluntariamente, tiene derecho a regresar a Alemania después de tres meses.

Detrás de cada ser humano, hay una razón distinta para pedir asilo y por la que es perseguido, por ejemplo, ser de una minoría sexual, aunque provenga de un país que se considera seguro.

Hay multitud de personas en Alemania, provenientes de países seguros, que han solicitado asilo por razones de lo más estrafalarias, por ejemplo: “Mi vecino está enojado conmigo porque destruí su coche y no puedo cubrir los costos de reparación”.

Y así es como se pone en marcha la máquina de ley de asilo, que conlleva meses e incluso años. A menudo, cuando estas personas reciben la decisión final con el aviso de abandonar Alemania, de repente uno de los miembros de la familia se enferma(enfermedades mentales, un ataque de nervios) y debido a esta enfermedad, se interrumpen los procedimientos, incluyendo los relacionados con toda la familia.

Me he dado cuenta de que muchos “solicitantes de asilo” tienen casas e incluso granjas en sus países de origen, y no hay ninguna razón por la cual tendrían que abandonar su país. Se trata de migrantes económicos que huyen de la pobreza, lo cual es una buena razón si lo consideramos desde un punto de vista humano, pero no tiene nada que ver con la ley de asilo. Algunos de ellos viven aquí, durante el procedimiento de asilo, con ayudas sociales, e incluso trabajan ilegalmente.

A menudo los veo con vehículos enormes que usan para transportar los bienes adquiridos aquí, a sus países de origen, donde los venden, y, cuando les llega la orden irrevocable de abandonar Alemania, entonces se van voluntariamente. Después, muchas familias regresan y vuelven a intentar obtener asilo, con la misma causa, pasaporte y nombre.

En mi opinión, a más tardar en el segundo intento, no deberíamos permitir que estas personas volvieran a entrar y volvernos a ver inmersos en sus procedimientos de asilo, multiplicando los costos que conllevan.

Natalia: También sabemos que hay planes de reunificación familiar. ¿Qué piensas sobre eso?

Rebecca: Un funcionario de seguridad con el que hablé, me dijo que en los próximos tres años llegarían a Alemania varios millones de personas, tanto familiares, por la reunificación familiar, como nuevos solicitantes de asilo.

Todos sabemos que la integración es extremadamente problemática, pero algunos de nuestros políticos continúan en esa dirección, gritando consignas como “Nadie es ilegal”.

Entre los refugiados que he ayudado y los que continúo ayudando, puedo contar con una mano los casos que, en mi opinión, están completa y exitosamente integrados. Y no me refiero a la pérdida de identidad o cultura propia, sino a la aceptación de nuestro estilo de vida alemán, que está asociado con tener varios amigos alemanes, no solo uno o dos que lo ayuden a rellenar formularios. La mayoría de las personas con las que trato se rodean solo de personas de sus países u otros musulmanes y viven en una sociedad paralela, donde se respetan sus sistemas de valores culturales y religiosos; por lo tanto, están bastante separados de nuestra sociedad.

A medida que más y más personas se instalan aquí, ya no tienen por qué adaptarse, lo que claramente fortalece una sociedad musulmana paralela. Este es el problema que le veo a la reunificación familiar.

Por eso creo que es importante evaluar bien a los que simplemente quieren quedarse aquí por las razones típicas de la inmigración. Debiendo verificarse con mayor precisión si existe una razón real para solicitar asilo. Y, si es necesario, controlar sus teléfonos y redes sociales, de todas las formas posibles. Porque yo me pregunto: ¿dónde está la parte principal de la familia? Tenemos muchos refugiados menores cuya familia vive en un lugar seguro, pero están esperando la posibilidad de mudarse a Alemania. ¿Por qué deberíamos traer a toda la familia si su hijo podría volver con ellos? Sabemos que algunos están aquí solo porque su familia los envió primero. Sé que, en Beirut, muchas personas están esperando ser traídas a Alemania para la reunificación familiar.

Y entonces tenemos a aquellos que realmente necesitan protección, que quieren quedarse aquí para siempre y tienen muy buenas razones: aquellos que son perseguidos en su tierra natal, a menudo porque tienen una fe diferente, cristianos, yazidíes, ex-musulmanes. Estas personas tienen que esperar demasiado tiempo para que llegue su familia, lo cual es absolutamente trágico y no es correcto. Sobre todo, porque estas familias a menudo esperan en esos países musulmanes, donde tienen miedo.

Deberían tratarse por separado y deberían tener derecho a un procedimiento especial acelerado. Aunque he de decir que, en realidad, a menudo, llegan con sus familias enteras.

Y, también tenemos a los que están buscando protección temporal y luego quieren regresar a su país. En este caso, creo que está mal permitir traer a toda la familia, porque una vez que la familia al completo esté aquí, la mayoría se quedará.

Lo que me preocupa de la reunificación familiar: en las sociedades orientales musulmanas, la familia es un clan patriarcal organizado, una familia extensa, que abarca un gran número de personas. Con la reunificación familiar estamos importando un sistema de familia islámico que solo lleva a sociedades paralelas y problemas de integración. El adolescente ya no tiene que adaptarse, se queda, pero viviendo con sus propias tradiciones importadas.

Y esto es exactamente lo que observo en el caso de los menores que llegaron solos, que, después de tres años, ya se habían adaptado bien gracias a la red de trabajadores sociales, que les presenta nuestra cultura y nuestros valores, y a los amigos que había hecho yendo a la escuela con adolescentes alemanes.

Todo desaparece cuando llega la familia. Lo vemos continuamente. Aquel adolescente que conocimos, curioso y abierto, en un instante, está a la defensiva, nos desprecia, y rechaza nuestra forma de vida no musulmana, porque ahora está la familia detrás suyo, la cual nos rechaza. Para resumir: simplemente no quiero abrirme a una sociedad paralela que, en última instancia, está oprimiendo a las mujeres, acosándonos, privándonos cada vez más de nuestra libertad.

Natalia: ¿Qué crees que debemos hacer con los inmigrantes que no se integran?

Rebecca: No es fácil. No puedes deshacerte de alguien que viene de un país en guerra, aunque haya mentido acerca de su edad, o haya cometido un crimen. Esto tiene que cambiar; quien quiera que cometa un crimen debería ser expulsado y, a los que poseen armas y matan a otros, no se les debería conceder asilo. Todo el que esté en contra de nuestro país, debe marcharse.

El gobierno tiene las manos atadas. Por ejemplo, los sirios: primero estuvieron aquí debido a la guerra y, como todos afirmaban estar en contra de Assad, ahora enfrentan la pena de muerte, si regresan. Y aunque algunos de ellos pertenecieron al ISIS u otros grupos terroristas, o ya han sido radicalizados o han cometido crímenes, la ley no permite su deportación. Ni siquiera se toma en consideración.

Y, otra pregunta: ¿cómo medimos la integración? No estás integrado solo porque puedas hablar alemán y trabajes. Si rechazas nuestros valores, no muestras lealtad hacia Occidente, Alemania y hacia nosotros, o si crees que Alemania debe aceptar los valores musulmanes y ceder a sus deseos culturales y religiosos, entonces yo creo que no encajas aquí.

Natalia: ¿Cómo crees que debería tratarse al islam, en Alemania?

Rebecca: El Islam político debe evitarse por todos los medios, en lugar de seguir invitándolo. No me refiero sólo a algunas mezquitas. Primero, necesitamos regulaciones sobre lo que se puede predicar en las mezquitas y, sobre todo, lo que debería estar prohibido. Por lo tanto, no deberíamos permitir que continúe la construcción de más mezquitas, antes de examinar las ya existentes, y sobre todo observar más de cerca a quiénes las financian.

En muchas mezquitas, se llama a los asistentes a rechazar a los “incrédulos”, y a no integrarse. Un estudio realizado por Constantin Schreiber, para ARD, así lo demostró. En algunas mezquitas la gente incluso se radicaliza; los expertos llevan años advirtiéndolo. Las mezquitas se construyen con recursos provenientes de Turquía, Arabia Saudita e Irán, y los imanes también cobran sus sueldos desde allí. Muchos no hablan alemán. Pero a los políticos no parece importarles. También apoyo la prohibición de que maestros y alumnos lleven el velo en las escuelas, o en los trabajos del sector público.

Me temo que, dentro de 4 años, en las próximas elecciones, veremos un nuevo fenómeno: los musulmanes tarde o temprano establecerán su propio partido y, debido a que ya tienen un gran electorado, serán imparables. Con la ayuda de la izquierda y casi todos los demás partidos, comenzarán a cambiar las reglas, y tendremos que adaptarnos.

Como sabemos, muchos musulmanes creen que los no creyentes deben ser convertidos o pagar más impuestos, u oprimidos con otros métodos. Muchos musulmanes, sobre todo el islam político y estatal, están considerando cómo hacer valer sus intereses, y ni siquiera lo ocultan. Mientras continúen haciéndolo, seguirán creciendo en Alemania.

Sabemos de perfiles de Facebook, que piden claramente la islamización de Alemania, donde encontramos publicaciones contrarias a la constitución, y tales discursos se pueden encontrar en cualquier parte.

Perfiles de Facebook donde un perro hace pis en la bandera israelí; perfiles propagando el odio y llamando a la violencia contra nosotros. ¡Y estos perfiles no se eliminan, como tampoco los perfiles de Salafistas! Y eso a pesar de que Facebook está muy controlado en este país: los perfiles de personas que expresan puntos de vista anti-islámicos sí están bloqueados. Si no nos despertamos rápidamente, toda esto terminará mal.

Natalia: ¿Qué le dirías a Polonia y a los polacos?

Manteneos firmes en vuestra oposición a la violación del derecho internacional por parte de la UE y, en este caso, contra la reubicación forzosa de refugiados desde el exterior. Todos los países y naciones tienen el derecho de elegir a sus invitados. Ningún país debe renunciar a su derecho a la autodeterminación. Las personas, dentro de su país, tienen derecho a gobernarse a sí mismas, sin interferencias externas. La ley internacional establece que cada uno tiene el derecho de determinar su propio camino y estatus político, y de estar libre de presiones extranjeras.

No perdáis vuestra identidad, ni vuestra nación, ni vuestro grupo, ya sea un grupo indígena, italianos, franceses o polacos, sobrevivirán si no se aíslan, pero de forma sensata, según sus intereses. Os sugiero que penséis detenidamente a quién realmente os gustaría aceptar. Hay muchísimos refugiados que huyen cada vez más de los países musulmanes, ya que están siendo perseguidos cada vez más.Esto incluye, por ejemplo, muchos cristianos y otras minorías, que se las arreglarán bien con nuestro sistema de valores occidental y que se integrarán bien, con vuestro apoyo.

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